¿Tu red es tu patrimonio? Puede que a algunas mujeres les dé repelús leerlo, por dos motivos:
- Para muchas mujeres, el networking tiene un tono frío y formal, como si se tratara literalmente de utilizar o explotar los vínculos sociales
- Muchas mujeres sienten que no pueden aportar lo suficiente a la red o les da timidez incluso presentarse
Lo que me impulsa a hacer networking es mi necesidad de ayudar a las personas a crecer y tener éxito
Mi mayor habilidad hasta hoy es ver oportunidades e intentar hacerlas realidad. Iniciar proyectos y alianzas, ver mejoras e impulsar el progreso: eso es lo que definiría como los temas centrales a lo largo de mi carrera. Pero, todavía más fuerte, es mi sincera misión de crear sinergias y conectar a personas que pueden significar algo las unas para las otras.
Me pregunto si alguna vez has pensado en tu misión personal o en tu tema central.
Cuando trabajaba en educación superior, mi objetivo siempre fue encontrar sinergias y conectar a las personas: estudiantes con empresas, colegas con colegas, creando en esencia conexiones significativas por todo el mundo, de China a los Países Bajos, de Estados Unidos a la India, por Europa o el sudeste asiático.
Ahora, como propietaria y socia de varias empresas, sigo ese camino: me encanta conectar a las personas.
Hacer networking significa invertir primero para poder cosechar después
Esta fue la primera lección que me enseñaron al principio de mi carrera. Tuve la suerte de conocer a un empresario local que me hizo de mentor. En un momento le pregunté por qué dedicaba tanto tiempo, y esa fue su respuesta. Nunca la olvidé.
El networking no es de sentido único. Puede funcionar durante un tiempo, pero en algún momento tiene que existir una sensación de beneficio mutuo. Puede ser una recomendación o la sensación que tienes cuando estás cerca de esa persona, da igual. Pero tiene que haber un flujo y un intercambio positivos para que las conexiones duren.
En este punto, las mujeres tenemos que romper nuestra narrativa y darnos cuenta de que sí tenemos algo que ofrecer. ¡Y de que está totalmente bien recibir! ¡Es muy divertido!
¿Por qué les cuesta tanto a las mujeres dar la cara?
A lo largo de mi carrera he comprobado, a menudo en hombres y en mujeres, que el networking natural no es una habilidad ni una MENTALIDAD que todo el mundo tenga. Los motivos son variados.
- Sin sentido de urgencia: ¿por qué debería hacerlo?
- Sin agallas: ¿qué tengo yo que ofrecer?
- Sin tiempo: ya estoy muy ocupada, no tengo tiempo para eso
- Sin interés: no hay nada que yo pueda sacar de ello
Las mujeres se enfrentan a retos distintos
Con las mujeres he visto que hay obstáculos para invertir en su red, dentro y fuera de su organización. Un artículo publicado en Forbes resume seis barreras que impiden a las mujeres hacer networking de alto nivel:
- Priorizar a las personas sobre el poder: Las mujeres suelen priorizar el aspecto social del networking, eligiendo contactos interesantes o simpáticos en lugar de figuras poderosas o de alto rango, lo que lleva a preferir a sus iguales o a empleados de menor nivel.
- El obstáculo de la confianza: Las ejecutivas de éxito muestran dudas a la hora de hacer networking por inseguridad, a diferencia de sus homólogos masculinos, seguros de sí mismos, que anuncian sus logros sin reparos.
- Incomodidad con el carácter instrumental: Las mujeres se resisten a hacer networking solo para avanzar, porque lo encuentran poco sincero. Dan prioridad a construir relaciones auténticas por encima de motivos instrumentales de ascenso profesional.
- El obstáculo del cuidado de los hijos: Compaginar las responsabilidades de cuidado limita la participación de las mujeres en oportunidades de networking, sobre todo las programadas por la tarde o los fines de semana, lo que afecta a su crecimiento profesional.
- Exclusión de actividades estereotípicamente masculinas: en algunos países el networking todavía se hace al estilo de «club de chicos», poco atractivo y cómodo para las mujeres.
- Dios los cría y ellos se juntan: A las personas nos gusta relacionarnos con quienes se parecen a nosotras; resulta seguro, conocido y sirve de confirmación para nosotras mismas.
«Es culpa de las mujeres por irse tan pronto a la cama»
Eso es lo que oí hace no mucho de un director de ventas alemán de una multinacional. ¡Bienvenidos al año 2024!
«Las mujeres siempre se van pronto a la cama durante las conferencias. A veces vienen a tomar una copa al bar, pero cuando se hacen las “conexiones de verdad”, cuando el ambiente se vuelve informal y se cuentan chistes (masculinos), las mujeres suelen excusarse e irse a la cama. No es de extrañar que se pierdan información y relaciones».
Por supuesto, saqué mi cuaderno imaginario y guardé esta historia, bueno, hasta ahora para contarla. 😁
Superar los retos: una llamada a la acción
Creo que uno de los pilares de las políticas de diversidad, equidad e inclusión en las empresas debería ser reconocer que una formación de networking de talla única no es lo que necesita su red femenina. Como hemos dicho, las mujeres se enfrentan a retos específicos, no solo en lo que respecta a su propia percepción y a su comportamiento en el networking, sino también a factores externos.
Las iniciativas para ganar confianza, los programas de mentoría y los horarios de networking flexibles, adaptados a las responsabilidades familiares, pueden cerrar la brecha.
Eres responsable de tu narrativa: sé quien aporta valor. Rompe ese diálogo interno negativo, tienes autoridad.

