Sí, ¡es un aspecto fascinante de la psicología humana! Cometer errores puede hacernos más cercanas y simpáticas a los demás.
Cuando cometemos un error, mostramos vulnerabilidad y humildad, y eso puede hacernos parecer más accesibles y auténticas.
¡Suelta el perfeccionismo y permítete cometer errores!
Todas tenemos miedo de decir algo equivocado, de quedar mal, de que nos vean como insuficientes, sobre todo en contextos sociales o profesionales. Más aún si eres una mujer (o un hombre) a quien la sociedad ha condicionado a ser siempre perfecta.
Aunque todos queremos evitar los errores, los hombres suelen sentirse más cómodos diciendo algo «estúpido», mientras que las mujeres tienden más a sentir vergüenza, bochorno o incluso humillación.
¡Nos sentimos culpables por cometer un error, por no ser perfectas!
En lugar de quitarle importancia, nos prometemos mantener la boca cerrada en la próxima reunión de equipo, en la próxima sesión de lluvia de ideas o cuando estemos delante de nuestros jefes.
Y en lugar de pasar página, le damos vueltas una y otra vez, creando dentro de nosotras una sensación de duda y de baja autoestima.
¡El perfeccionismo puede frenar nuestro aprendizaje y nuestro crecimiento!
Esforzarse por ser perfecta puede crear:
- una mentalidad negativa,
- diálogo interno negativo y
- creencias negativas sobre una misma.
En última instancia, puede llevar al síndrome del impostor: la sensación de no valer o de ser un fraude a pesar de los logros conseguidos.
Se llama la «trampa de la perfección».
Este perfeccionismo y este miedo a cometer errores a menudo nos impiden decir SÍ a grandes oportunidades, como:
- un nuevo puesto,
- un ascenso o
- un cambio de carrera.
No solo eso, sino que también nos impide:
- compartir ideas,
- aportar puntos válidos en las reuniones o, simplemente,
- dar nuestra valiosa opinión sobre un tema.
Nos lo callamos por miedo a la crítica, a las opiniones negativas o simplemente porque pensamos que nuestra voz no se escuchará.
El problema es que puedes perder una gran oportunidad de aportar y de ser valorada, mientras que la organización puede perder ideas valiosas para un problema que está intentando resolver.
¿Por qué nos cuesta tanto perdonarnos por cometer un error?
Tener altos estándares es, en sí, algo bueno. La mayoría de las personas de éxito se ponen estándares muy altos; les hace felices perseguir sus metas.
El problema empieza cuando la preocupación por cometer errores te impide actuar.
«Los perfeccionistas tienden a interpretar los errores como equivalentes al fracaso y a creer que perderán el respeto de los demás tras fracasar.» Hara Estroff Marano
Tenemos que recordar que somos seres sociales y que gran parte de nuestra conducta tiene su raíz en el condicionamiento social y en nuestra necesidad de aceptación y pertenencia.
Tenemos miedo de ser rechazadas, aisladas o abandonadas, ya no de que nos devore un león.
El miedo al juicio social moldea nuestra actitud ante los errores. Ya no es solo un error; es una cuestión de vida o muerte.
Al menos así puede interpretarlo nuestro sistema nervioso. Nuestro cuerpo puede reaccionar como si nuestra seguridad física estuviera en juego, provocando ansiedad, estrés y miedo.
En lugar de perdonarnos por cometer errores, nos creamos una historia en la cabeza, como:
- Los demás piensan que soy tonta.
- No soy capaz de decir nada inteligente.
- Mis ideas no sirven para nada.
Y eso nos impide:
- aportar en reuniones importantes,
- levantar la mano para pedir un ascenso o
- pedir el aumento que nos merecemos.
Porque, al final, empezamos a creer que no valemos.
Por suerte, podemos reescribir las narrativas limitantes. Own your story: you are accountable for your narrative (en inglés). Puedes leer cómo hacerlo en este artículo.
Si crees que error es igual a fracaso, ¡es hora de redefinir lo que significa un error!
¡Permítete cometer errores!
La verdad es que no esperamos que los demás sean perfectos, entonces ¿por qué esperamos ser perfectas nosotras?
Está bien cometer un error, meter la pata, llorar y fracasar. Confía en mí, todas lo hacemos, yo incluida.
Yo he soltado mi perfeccionismo porque sé que no soy perfecta. ¡Buenas noticias: tú tampoco!
Si esto no te ha dado una sensación de alivio, no sé qué más decirte.
Porque permitirme cometer errores me ha dado una hermosa sensación de libertad.
- Ahora soy libre de decir algo tonto sin sentir que soy un completo fracaso.
- Soy libre de parecer ridícula sin sentir que no valgo nada.
Esto no significa que ande por ahí pareciendo tonta y diciendo tonterías (al menos hago lo posible por no hacerlo). Lo que ha cambiado es la interpretación.
He dicho algo tonto, eso no significa que yo sea tonta.
Acabo de cometer un error, bueno:
- intentaré arreglarlo,
- pediré perdón si hace falta,
- reflexionaré sobre ello,
- aprenderé de ello (intentando no repetir el mismo error dos veces) y,
- por último, me reiré de mí misma (quizá no en ese momento concreto, pero te garantizo que dentro de una semana, un mes o un año puede ser una anécdota divertida).
Los errores son una oportunidad para ganar experiencia (aunque al principio puedan parecer negativos) y, en última instancia, pueden llevar a soluciones innovadoras.
EJERCICIO: cultiva una mentalidad en la que los errores son oportunidades para crecer
En una hoja de papel, dibuja dos columnas.
PASO 1: En la primera columna, escribe una lista de errores que hayas cometido en distintos ámbitos de tu vida, ya sea personal, académico, profesional o social. Pueden ir desde pequeños tropiezos hasta contratiempos más importantes.
PASO 2: En la segunda columna, reflexiona sobre cada error y escribe lo que aprendiste de él. Piensa en las lecciones que obtuviste, las ideas que adquiriste y las habilidades que desarrollaste a raíz de ese error. Puede incluir nuevos conocimientos, crecimiento personal, mayor capacidad para resolver problemas o resiliencia ante la adversidad.
Al hacer este ejercicio entrenarás a tu cerebro para ver los errores como oportunidades. En lugar de darle vueltas a los errores del pasado, te centrarás en las valiosas lecciones que te dieron.
Y la próxima vez que el miedo a cometer un error te paralice, recuerda que los errores (y los fracasos) forman parte del éxito.
PD. Te voy a contar un pequeño secreto… en She Wins ya tenemos una lista de errores que hemos cometido. Estamos aprendiendo, creciendo y divirtiéndonos por el camino.

