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Por Agnieszka Fronia · 6 min de lectura

Mejorar el rendimiento de las empleadas: ¿cómo acabar con la falta de sueño en el trabajo?

Los trastornos del sueño en las mujeres tienen un profundo impacto en su productividad y en su salud general, lo que subraya la necesidad crítica de que las empresas aborden este problema.

Las mujeres trabajadoras, sea cual sea su edad, consumen más somníferos y tranquilizantes que los hombres trabajadores. Además, las mujeres declaran con más frecuencia fatiga, uno de los síntomas de un sueño alterado.

Las mujeres que sufren trastornos del sueño experimentan con frecuencia alteraciones en la arquitectura de su sueño, lo que provoca:

  • somnolencia diurna,
  • menor concentración,
  • deterioro de la función cognitiva y
  • menos energía,

todo lo cual afecta directamente a su rendimiento laboral.

Las investigaciones indican que estos trastornos del sueño aumentan el riesgo de enfermedades crónicas como:

  • obesidad,
  • diabetes,
  • enfermedad cardiovascular,
  • hipertensión y
  • trastornos de salud mental.

Las consecuencias económicas de la fatiga y los trastornos del sueño son significativas y cuestan a las empresas miles de millones de dólares al año. Se estima que la pérdida de productividad y motivación y los gastos sanitarios relacionados con la fatiga ascienden a unos 1.967 dólares por empleado y año. En conjunto, estas pérdidas de productividad suponen unos 136.400 millones de dólares anuales solo en Estados Unidos.

Apoyar a las mujeres en la gestión de los trastornos del sueño en el lugar de trabajo es vital no solo para mejorar su productividad, sino también para promover su salud general. Las intervenciones en el lugar de trabajo han demostrado ser eficaces para abordar los trastornos del sueño y mejorar la productividad de las personas con problemas de sueño. Los estudios indican que las iniciativas de las empresas orientadas a promover mejores hábitos de sueño y una mejor forma física pueden traducirse en mejoras autodeclaradas en los resultados relacionados con el sueño, lo que puede reducir el absentismo y mejorar la calidad de vida.

Las intervenciones habituales en el lugar de trabajo incluyen programas educativos centrados en la higiene del sueño y la gestión de la fatiga. Además, intervenciones como:

  • incorporar siestas programadas antes o después del trabajo,
  • fomentar un mayor nivel de actividad durante el día,
  • modificar características del entorno laboral como la iluminación y
  • implantar procesos de detección y derivación para el tratamiento de los trastornos del sueño

han mostrado resultados prometedores para mejorar la duración y la calidad del sueño y reducir las quejas de somnolencia autodeclaradas.

Al implantar específicamente estas intervenciones para apoyar a las mujeres, las empresas pueden empoderar a sus empleadas para gestionar eficazmente los trastornos del sueño y, en última instancia, mejorar su productividad y su rendimiento laboral general.

Estas son algunas estrategias eficaces que las empresas pueden aplicar para ofrecer un apoyo integral a las mujeres, fomentando su productividad y su éxito en el trabajo:

  1. Adopta horarios de trabajo flexibles: Ofrecer horarios flexibles o la posibilidad de trabajar en remoto puede ayudar mucho a las mujeres a gestionar sus trastornos del sueño. Al permitirles adaptar su horario laboral a sus patrones de sueño, las empresas favorecen un mejor descanso y un equilibrio más saludable entre la vida laboral y personal.
  2. Promueve la sensibilización y la educación: Aumentar la conciencia de directivos y compañeros sobre los trastornos del sueño es crucial para fomentar la comprensión y la empatía. Las empresas pueden organizar sesiones formativas, ofrecer recursos informativos o lanzar campañas de sensibilización para dar visibilidad a los retos específicos que enfrentan las mujeres y a la importancia de un sueño de calidad para su salud y su productividad generales.
  3. Facilita el descanso y las siestas: Crear zonas de descanso o espacios tranquilos donde las empleadas puedan echar siestas cortas durante las pausas puede tener un impacto positivo. Permitir siestas breves y reparadoras puede combatir eficazmente la somnolencia diurna, mejorar el estado de alerta y aumentar los niveles de productividad.
  4. Refuerza los programas de asistencia a la plantilla (PAE): Los programas de asistencia a la plantilla desempeñan un papel crucial para apoyar a las empleadas en la gestión de retos personales que pueden afectar a su rendimiento. En el caso de las mujeres, es especialmente beneficioso crear o reforzar estos programas para incluir recursos y apoyo específicos para abordar los trastornos del sueño. Al ofrecer acceso a servicios de asesoramiento, especialistas del sueño y materiales educativos adaptados, estos programas brindan una ayuda inestimable para gestionar eficazmente las dificultades de sueño.
  5. Implanta iniciativas de bienestar en el trabajo: Implantar programas integrales de bienestar que den prioridad a los hábitos de sueño saludables puede beneficiar a toda la plantilla. Las empresas pueden organizar talleres o webinars sobre higiene del sueño, gestión del estrés y técnicas de relajación. Fomentar la actividad física regular y ofrecer recursos para gestionar el estrés también puede contribuir a una mejor calidad del sueño de las trabajadoras.
Por ejemplo, un programa de bienestar centrado en el peso corporal, la dieta, la nutrición, la actividad física, la gestión del estrés y los hábitos de sueño registró un ligero aumento en el número de noches de sueño reparador por semana entre las participantes, de 3,7 a 4 noches, tras un año. Asimismo, un programa laboral de pérdida de peso de 12 semanas observó que las participantes declaraban menos noches sin dormir 26 días después de terminarlo, aunque la información sobre el sueño no se incluía directamente en el programa.
  1. Cultiva un entorno de trabajo que apoye: Cultivar una cultura laboral que priorice el bienestar y la comprensión de las empleadas puede tener un impacto significativo en los trastornos del sueño. Fomentar la comunicación abierta, permitir pausas flexibles y promover un equilibrio saludable entre trabajo y vida personal puede aliviar el estrés y ayudar a las mujeres a gestionar eficazmente sus trastornos del sueño.
  2. Modifica el entorno de trabajo: Aplicar estrategias de iluminación adecuadas y garantizar el acceso a la luz natural puede mejorar los resultados del sueño. Las investigaciones han demostrado que intervenciones como la suplementación y la modificación de la luz pueden mejorar los ritmos circadianos. Además, los estudios han destacado la asociación entre el acceso a ventanas, la exposición a la luz del día y una mejor calidad del sueño y funcionamiento diurno. Las empresas también pueden plantearse crear zonas de descanso y garantizar una ventilación adecuada, ya que pueden influir en el valor de las siestas en el trabajo y en el rendimiento y la calidad del sueño.
  3. Garantiza la confidencialidad y la privacidad: Garantizar la confidencialidad y la privacidad al hablar de problemas de salud, incluidos los trastornos del sueño, es crucial para crear un entorno de trabajo que apoye. Las empresas deben crear un ambiente en el que las empleadas se sientan cómodas para explicar sus necesidades y buscar el apoyo adecuado sin miedo al juicio o al estigma.
  4. Ofrece formación en liderazgo: Fomentar conductas de supervisión favorables a la familia (FSSB, por sus siglas en inglés) es esencial para crear un entorno de trabajo comprensivo, especialmente en lo que respecta a las responsabilidades familiares y personales de las empleadas. Esto puede incluir flexibilidad en los horarios, comprensión y adaptación a las necesidades familiares y empatía hacia el equilibrio entre vida laboral y personal. Esto subraya la importancia del liderazgo para promover el bienestar de la plantilla y el potencial de las supervisoras para fomentar un entorno de trabajo favorable al sueño que beneficie a las empleadas.

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Al implantar políticas e iniciativas de apoyo, las empresas tienen el poder de crear un entorno que realmente comprenda y aborde los retos específicos de sueño que enfrentan las mujeres. Estas medidas no solo promueven hábitos de sueño saludables, sino que también ofrecen los recursos y los sistemas de apoyo necesarios. Además, fomentan el diálogo abierto sobre las dificultades relacionadas con el sueño, creando una cultura de bienestar e inclusión que beneficia a toda la plantilla.

Además, es importante que las empresas reconozcan el impacto social más amplio de sus acciones. Al defender la sensibilización y la educación sobre la salud del sueño más allá de los límites de su organización, pueden contribuir a la salud pública en general. Este enfoque colaborativo aborda los factores sistémicos que contribuyen a los trastornos del sueño y trabaja por una sociedad más favorable al sueño.

Al dar prioridad a la salud del sueño de las mujeres, las empresas tienen la oportunidad de marcar una diferencia significativa en sus vidas y en las de quienes las rodean. El impacto positivo va mucho más allá del lugar de trabajo: influye en sus familias, en sus relaciones laborales y contribuye a la salud y el bienestar de la sociedad en general.

Para maximizar de verdad este impacto, es crucial que las empresas integren la salud del sueño de forma sistemática en sus entornos de trabajo. Esto implica desarrollar políticas y prácticas integrales a nivel organizativo, nacional e incluso mundial.

En esencia, al tomar medidas proactivas, las empresas pueden liberar todo el potencial de las mujeres, mejorar su calidad de vida, aumentar su productividad y crear un efecto dominó positivo que se extienda mucho más allá del lugar de trabajo, llevando en última instancia a una sociedad más sana, más feliz y más próspera.